Primero, qué vas a hacer con la respuesta
Cada encuesta necesita un motivo que la ponente pueda decir en voz alta. «Antes de empezar, quiero saber dónde está la sala» es un motivo; «tenemos una herramienta de encuestas, así que vamos a usarla» no lo es. Antes de escribir la pregunta, decide qué pasará cuando aparezca el resultado: la ponente ajusta el nivel de la charla, la mesa redonda elige el tema más votado, la organización descubre qué sesión repetir, o la sala simplemente comprueba que no está sola en su opinión.
Una encuesta cuyo resultado se ignora enseña al público que su voto no importa, y la siguiente recibe menos respuestas. Una encuesta cuyo resultado cambia lo que viene después consigue justo lo contrario.
Tipos de pregunta que funcionan en directo
Limita las preguntas en directo a formatos que se respondan en pocos segundos desde el móvil, con una mano y sin dejar de escuchar del todo el escenario.
- Opción única: de tres a cinco respuestas cortas. Es la encuesta en vivo más fiable; el resultado se lee bien desde el fondo de la sala.
- Opción múltiple: «marca todas las que correspondan», útil para «¿cuáles de estas usas ya?». Di con claridad que se puede elegir más de una.
- Valoración: de uno a cinco o de uno a diez, para «¿qué seguridad tienes?» o «¿te ha sido útil esta sesión?». Muestra la media y el reparto, no solo la media.
- Una palabra o una frase corta: «una palabra para este año». Muy vistosa en pantalla, pero necesita moderación, porque la sala la pondrá a prueba.
- Ordenar opciones: da mucha información pero es lenta en el móvil; resérvala para grupos pequeños y deja tiempo.
Cuándo lanzar una votación en vivo
Hay tres momentos que funcionan. Al principio, una pregunta fácil que calienta la sala y le dice a la ponente quién la escucha: puesto, experiencia, de dónde viene la gente. A mitad, una pregunta que divida a la sala y dé a la segunda parte de la charla algo a lo que responder. Al final, una valoración o un resumen en una palabra mientras la atención sigue ahí, no después del aplauso, cuando todos buscan ya el abrigo.
Deja la encuesta abierta el tiempo suficiente para el móvil más lento, normalmente entre treinta y sesenta segundos, y di cuánto durará. Ciérrala desde el escenario y no en silencio, para que todos sepan que el resultado que van a ver es definitivo. Dos o tres encuestas en una sesión de cuarenta minutos bastan; diez convierten la charla en un concurso de televisión.
Mostrar los resultados en la pantalla grande
El momento en que aparece el resultado es la recompensa por votar, así que hazlo visible para todos y rápido. Los resultados que se van formando en la pantalla a medida que llegan los votos mantienen a la sala mirando; un gráfico que solo aparece tras una pausa pierde el momento. Usa barras que se lean desde la última fila, pon la pregunta encima para que quien llegue tarde entienda qué está viendo y deja el código de acceso en pantalla mientras la encuesta esté abierta.
Decide de antemano si los resultados se ven durante la votación. Los resultados en directo son más divertidos, pero pueden influir en quien vota después; ocultos hasta el cierre dan una respuesta más limpia a una pregunta seria. Si el tema interno es delicado, plantéate no mostrar los resultados a la sala y compartirlos más tarde.
¿Voto anónimo o con nombre?
La mayoría de las encuestas al público deberían ser anónimas. La gente responde con más sinceridad cuando nadie puede relacionar la respuesta con ella, sobre todo si su jefa está en la sala. Anónimo no significa sin control: cada móvil puede reconocerse para ese evento sin nombre ni cuenta, de modo que un móvil vale un voto y el resultado significa algo.
Las respuestas con nombre encajan en pocos casos: un taller en el que la persona que lo dirige quiere hacer seguimiento, una formación con registro de asistencia, una votación entre socios. Si recoges nombres, dilo antes de que aparezca la pregunta, no después y en letra pequeña.
Sin app: cómo entra el público en la encuesta
Pedir que descarguen una app es la forma más rápida de perder a la mayoría de quienes iban a votar. Una página que se abre con un código QR cuesta un segundo, porque la cámara del móvil ya sabe qué hacer con él. Muestra el código en pantalla al abrir la encuesta, y también en los tarjetones de las mesas o en la diapositiva de entrada, y haz que abra directamente la encuesta, no un menú.
Si los invitados ya tienen una página personal del evento desde su invitación, pon también allí la encuesta, para que quienes están en la lista voten sin escanear nada. Pruébalo antes de que llegue el público, con un móvil corriente y la wifi del recinto; si la encuesta tarda diez segundos en cargar, perderás la sala.
Errores que conviene evitar
Casi todas las encuestas fallidas fallan de la misma manera, y casi todo se ve ya en un ensayo.
- Demasiadas opciones; más de cinco se leen mal en el móvil y en la pantalla.
- Preguntas que necesitan un contexto que la sala todavía no tiene.
- Un resultado que se muestra y que la ponente nunca comenta.
- Texto libre que llega a la pantalla sin que nadie lo haya leído.
- Nadie en el equipo encargado de abrir y cerrar las encuestas a tiempo.
- Una primera pregunta tan difícil que media sala abandona antes de la segunda.